REVISORES DE CONTENIDOS

julio 27, 2010

Son personas o empresas que se dedican a mirar y filtrar el material "despreciable e ilegal" que suben los usuarios. Qué hacen Microsoft, Google, Facebook y otros gigantes de la Web. Cómo es el trabajo y un debate sobre sus consecuencias psicológicas.

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Ricky Bess pasa ocho horas diarias frente a una computadora cerca de Orlando, Florida, mirando algunas de las peores depravaciones alojadas en la Red. Ha visto fotos de asesinatos cometidos por pandillas, maltrato a animales y formas retorcidas de pornografía. Un descubrimiento reciente fue la foto de dos adolescentes apuntando alegremente con un arma a otro chico que los miraba llorando.

Revisor de contenidos de Internet, Bess pasa por el cedazo las fotos que la gente carga en una gran red social y evita que el material ilegal – que abunda – sea exhibido. El suyo es un trabajo silencioso que se repite miles de veces, tanto en oficinas de los suburbios de Florida como en centros tercerizados de las Filipinas.

Con el auge de los sitios Web construidos en torno a material provisto por los usuarios, los revisores nunca han estado tan solicitados. Algunas empresas de Internet han tratado de arreglárselas con software que detecta fotos que, por ejemplo, presentan una gran superficie de tonos carne, pero nada puede sustituir la perspicacia del ojo humano.

La difusión de los servicios de filtrado de Internet ha hecho que cada vez se tome más conciencia de que esta tarea puede tener consecuencias para la salud mental de los revisores, algunos de los cuales aceptan este trabajo mal pago por la simple perspectiva de ganar dinero mirando pornografía.

"Hay chicos de 20 años que consiguen un contrato para hacer revisión de contenido y que se entusiasman porque piensan que van a ver pornografía para adultos", dijo Hemanshu Nigam, ex jefe de seguridad de MySpace. "No tienen idea de que algunas de las imágenes despreciables e ilegales que van a ver les quedarán grabadas para toda la vida."

David Graham, presidente de Telecommunications On Demand, la empresa de Orlando donde trabaja Bess, comparó a los revisores con "veteranos de guerra, completamente insensibilizados ante cualquier tipo de imágenes". Los aproximadamente 50 empleados de la empresa ven un promedio combinado de 20 millones de fotos por semana.

Bess insiste en que el material repulsivo todavía lo afecta y reconoce la necesidad de recurrir a sus compañeros de oficina en busca de apoyo.

"Nos ayudamos a soportar los malos momentos", dijo Bess, 52, que antes trabajó en Wal-Mart y Target.

Nigam, co-presidente de la agrupación, el Online Safety and Technology Working Group, dijo que las firmas globales contratadas para moderar contenidos para muchas grandes empresas de Internet no ofrecen atención terapéutica a sus trabajadores. Las recomendaciones del grupo han sido presentadas a la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información que asesora a la Casa Blanca sobre política digital.

Los empleados de Telecommunications On Demand, que ganan de 8 a 12 dólares la hora, ven fotos a las que se les ha eliminado la información referida a los usuarios que las colgaron en la Red. Hojean rápidamente páginas de 300 imágenes cada una y se les pide que marquen el material que es pornográfico o violento, ilegal en algún país o inadecuado para determinado sitio Web.

Caleris, empresa subcontratada con sede en Des Moines, Iowa, dice revisar unos 4,5 millones de imágenes por día. Stacey Springer, su vicepresidenta de operaciones de soporte, dice que ese trabajo no es para cualquiera y que "la gente descubre que puede hacerlo pero que es más difícil de lo que pensaba". La compañía ofrece apoyo psicológico como parte de su paquete de beneficios para empleados.

Springer piensa que los moderadores de contenido suelen insensibilizarse ante las imágenes, lo que los ayuda a tolerarlas. Pero recurren a ella para que revise el material más duro, como imágenes sexuales con niños, y dice que algunas de ellas "son difíciles de sacar de la cabeza".

Una estrategia común de los sitios Web es hacer que los usuarios marquen el contenido cuestionable y luego entregar el material que necesita más supervisión humana a empresas contratadas que pueden hacerlo a bajo costo.

Firmas mundiales de outsourcing como Infosys Technologies, con sede en Bangalore, India, y Sykes Enterprises, de Tampa, Florida, se ofrecen para brindar estos servicios.

Las empresas de Internet son reacias a dar detalles sobre la moderación de contenidos, ya que prefieren no llamar la atención sobre el material desagradable que atraen sus sitios. Pero personas que trabajan en esas firmas contratadas dicen que gigantes como Microsoft, Yahoo y MySpace, división de News Corporation, tercerizan una parte de la revisión de contenidos.

YouTube, división de Google, es una excepción. Si un usuario marca un video como inadecuado, el software escanea la imagen en busca de indicios de que viola las normas del sitio o la ley. Los videos marcados luego se envían a revisión manual por moderadores de contenidos empleados por YouTube, quienes, dada la naturaleza del trabajo, reciben contratos por un año y acceso a servicios de apoyo psicológico, según informa Victoria Grand, portavoz de YouTube.

Por su parte, Facebook, la principal red social con más de 500 millones de miembros en todo el mundo, confía en que sus usuarios marcarán cosas como la pornografía y los mensajes de acoso. Ese material es revisado por empleados de Facebook en Palo Alto, California, y Dublín.

Simon Axten, portavoz de Facebook, dijo que la empresa había intentado tercerizar la revisión manual de fotos pero que no lo había hecho de manera general.

Las empresas subcontratadas para revisar contenidos también son reacias a hablar oficialmente ya que sus clientes exigen confidencialidad. Un ejecutivo de una firma mundial, que pidió reserva de su nombre, explicó que las grandes compañías de Internet "pagan millones de dólares al año para hacer este tipo de cosa y brindan algún tipo de control sobre la bestia que es Internet, que básicamente es incontrolable."

"Si no lo hacen, sus intereses comerciales quedarán completamente destruidos", agregó.

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BOOM DE LOS MENSAJES DE TEXTO

julio 27, 2010

Un informe del prestigioso Pew Research Center revela que, en los EE.UU., el 75% ya tiene su propio celular, y uno de cada tres envía más de 100 SMS por día. Casi nadie habla por el teléfono. “El mensaje de texto se convirtió en el eje de comunicación de los más jóvenes”, dicen los especialistas.

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El 75% de los adolescentes de los Estados Unidos tienen hoy celular. Casi el 90% de los que tienen celular reciben y envían mensajes de texto, y la mayoría lo hace todos los días. La mitad mandan 50 o más mensajes diarios. Uno de cada tres envía cien mensajes. En apenas cuatro años, "el mensaje de texto se convirtió cómodamente en el canal preferido de comunicación básica entre los adolescentes y sus amigos".

Estos datos fueron revelados por el Pew Internet & American Life Project, el proveedor de información más autorizado e importante del mundo sobre el impacto que ejerce Internet en las vidas de los ciudadanos del siglo XXI. Desde 2007, esta organización sin fines de lucro viene registrando el uso de la red que hacen los adolescentes, en particular, su adopción masiva de los sitios de redes sociales. Desde 2006 estudia por ejemplo la forma cómo los adolescentes usan los celulares, incluidos los mensajes de texto.

Aunque los teléfonos hacen algo más que enviar mensajes de texto, desde ya. Más del 80% de los adolescentes que tienen celular los usan también para sacar fotos (y el 64% para compartir esas imágenes con otros). El sesenta por ciento escucha música en ellos. El 46% los usa para jugar. El 32% para intercambiar videos y el 23% para acceder a sitios de redes sociales. El teléfono celular, en síntesis, es hoy "el eje de comunicación preferido para la mayoría de los adolescentes".

Como si enviar mensajitos, intercambiar cosas, pasear y pasar las horas del día prendidos a sus celulares no fuera suficiente, el 73% usa los sitios de las redes sociales, Facebook en su mayoría -un 50% más que hace tres años-. La comunicación digital no es sólo importante en las vidas de los adolescentes. Es la vida misma de los adolescentes.

"Existe una razón muy sencilla" explica Amanda Lenhart, especialista senior en investigaciones en Pew. "Simplemente, estas tecnologías satisfacen las necesidades de desarrollo de los adolescentes". "Los celulares y las redes sociales hacen las cosas que los adolescentes hicieron siempre. Definen su propia identidad, los independizan de sus padres, los hacen aparecer modernos y los hacen impresionar a los miembros del sexo opuesto -todo mucho más fácil-".

"Flirtear, pavonearse, contar chismes, burlarse de los amigos, salir, hacer confesiones. Todas las cosas clásicas que siempre existieron" dice Lenhart. Antes todo esto ocurría detrás de los garages de las bicicletas o a través de notitas dobladas cuidadosamente que nos pasábamos unos a otros con las manos transpiradas, entre clase y clase. Todo esto se volvió muchísimo más fácil con las redes sociales y los celulares.

Al igual que sus pares, a Philippa ni se le ocurriría soñar con usar su teléfono para llamar a alguien, salvo a sus padres, tal vez, para calmarlos si ella no está donde debiera estar o pedirles que la vayan a buscar. Las llamadas son caras y no se las puede hacer en clase (uno no debiera mandar mensajitos tampoco aunque "muchos lo hacen igual").

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