LA LIBERTAD EN LA WEB

¿Hay dos Internet, una fija y otra móvil? ¿Deberían regir distintos criterios de igualdad en cuanto a la circulación de la información? Google y Verizon, el principal proveedor de Internet, creen que sí. La explicación es tecnológica, pero pierden de vista que por la Web hoy viaja nuestro derecho a informarnos.

libergoogle

Como muchos lectores ya sabrán, la semana pasada una noticia publicada por el New York Times generó un revuelo en la Web. Palabras más, palabras menos, el artículo afirmaba que Google estaba negociando con Verizon –el principal proveedor de Internet de los EE.UU.—la posibilidad de que YouTube y otros sitios de esa empresa tengan privilegios frente a otros a la hora de "viajar" por la Web.

De concretarse, sería la primera vez que por un acuerdo entre dos empresas se rompe con la tradicional "neutralidad" de la red, un principio que obliga a todos los proveedores a que dejen circular la información de manera libre, sin importar quién es el emisor del contenido.

Aunque parezca un tema de especialistas en redes y circuitos, en realidad esta discusión nos involucra a todos, en tanto consumidores del contenido que circula por la Web. Y tiene que ver con uno de nuestros derechos más básicos como ciudadanos –en este caso, "ciudadanos digitales"—como es el de la libertad de expresión, en igualdad de oportunidades.

También está relacionado con nuestro futuro acceso a los distintos servicios que hoy se brinda en la Web. Entre las quejas que se escucharon por estos días, se mencionaba que, en el caso de ser controlada la red por Verizon –también operador de telefonía celular en los EE.UU.–, ellos podrían llegar a bloquear servicios de telefonía IP gratuitos como el de Skype. Es solo un ejemplo y no necesariamente esto tiene que ocurrir, pero pinta cuál puede ser el panorama en el caso de romperse la tradición de "neutralidad".

Google y Verizon desmintieron "categóricamente" que estén planeando quebrar el concepto de neutralidad. Lo hicieron mediante un comunicado que firmaron las dos empresas en conjunto. "Nosotros somos unos de los principales impulsores de la neutralidad en Internet", le dijo a Clarín Daniel Helft, gerente de Comunicaciones de Google Latinoamérica.

Sin embargo, si uno observa con profundidad el comunicado verá que hay más sombras que luces en el texto. Sobre todo, si se mira el punto seis. Después de una larga introducción acerca de la defensa de los principios rectores de Internet, en ese apartado Google y Verizon sostienen que "la banda ancha inalámbrica es diferente a la tradicional". Y por lo tanto estos principios "no se aplican del mismo modo".

¿Cómo? ¿Hay dos Internet distintas? ¿Si la información viene por los cables se debe aplicar un criterio (el de siempre), pero si viene por el aire otro? Sí, para los dos gigantes estadounidenses de Internet sí, y el motivo es estrictamente tecnológico.

Aunque no lo dicen en el comunicado, la principal diferencia que existe entre una red inalámbrica frente a una de cables "tradicional", es que la primera utiliza un bien escaso, (en cualquier país), como es el espectro radioeléctrico.

Con mayor o menor inversión, con mayor o menor regulación, por Tierra podría llegar cualquier proveedor, el que quiera. En cambio, las bandas que se usan para transmitir radiofrecuencia son muy limitadas, están manejadas por los Estados (básicamente, por una cuestión de seguridad), y para hacer uso de ellos hay que pagar un precio considerable.

Pero además, por Tierra se pueden instalar una, dos, tres, cientos de fibras ópticas, tantas como la demanda lo requiera. Pero por el aire, el espectro asignado a la telefonía celular solo podrá llevar una determinada cantidad de datos. El ancho de banda se transforma, entonces en un bien escaso, lo que incrementa su valor.

Cada vez más gente usa celulares inteligentes, poderosas computadoras conectadas a Internet. De a poco, estos usuarios van copiando los hábitos de uso de la PC de escritorio o notebooks: mirar videos, usar redes sociales, etc.

Este es el punto donde se desata el conflicto. Los grandes proveedores de Internet quieren, por un lado financiar esta tecnología, pero por otro sacarle valor a un este bien escaso. Y nada mejor que hacerlo a través de los proveedores de contenidos que más ancho de banda demanda, como los de video, donde YouTube es el rey.

Desde el punto de vista tecnológico podría tener cierta razonabilidad. Parece lógico que, para que todo funcione correctamente en un marco de escasez, los más poderosos y beneficiados contribuyan con sus ganancias. Pero resulta que por Internet no circula luz, agua, gas u otro de estos servicio. Por allí pasa la información que todos nosotros producimos.

Por tal motivo, si bien es cierto que desde el punto de vista tecnológico "la banda ancha inalámbrica es diferente a la tradicional", nada debería permitir que el contenido más visto o demandado tenga mayor prioridad que el resto. Seguramente la red funcionará mejor, pero será un enorme retroceso para el espíritu democrático que dio vida a la red que nos está comunicando en este momento.

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Alejandro Martinez | apm@grupodeprofesores.com.ar

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